
En Asturias muchas casas, caserías y edificios antiguos tienen el tejado apoyado en una estructura de madera: vigas, pares, correas y un entablado o tablazón sobre el que va la teja o la pizarra. Aquí te explicamos cómo detectar a tiempo que la madera está sufriendo, qué mantenimiento necesita y cuándo compensa reparar, sustituir o aprovechar para retejar.
¿Cómo sé si la madera de mi tejado está dañada?
Las señales más habituales son manchas de humedad en el techo o en la propia madera, serrín fino y pequeños orificios en las piezas, vigas o pares que se han curvado y tejas que forman ondas vistas desde fuera. Cualquiera de ellas indica que conviene revisar la estructura antes de que el daño avance.
Humedad y pudrición
La madera que se moja una y otra vez se oscurece, se ablanda y acaba pudriéndose. Si al presionar con un destornillador la punta entra sin esfuerzo, la pieza ha perdido resistencia. Es frecuente en los apoyos de las vigas sobre los muros, bajo las limas y alrededor de chimeneas, que es donde el agua se queda.
Insectos xilófagos: carcoma y termitas
La carcoma deja pequeños orificios redondos y un polvo fino, como serrín, al pie de las piezas. Las termitas trabajan por dentro y pueden dejar la madera hueca casi sin señales por fuera. Ambos prefieren la madera húmeda, así que suelen aparecer donde ya hay un problema de agua.
Flechas y deformaciones
Una viga que se curva hacia abajo (lo que en construcción se llama flecha), un alero que cae o una hilera de tejas que ya no está recta indican que la estructura está cediendo. Puede deberse a pudrición, a una pieza partida o a una carga excesiva. No es algo que convenga dejar para más adelante.
¿Por qué la humedad de Asturias afecta tanto a los tejados de madera?
Porque la madera que se moja a menudo y no llega a secarse del todo pierde resistencia y atrae hongos e insectos. En Asturias llueve con frecuencia y el ambiente es húmedo buena parte del año, así que una pequeña filtración o una mala ventilación bajo la cubierta acaban convirtiéndose en un problema de estructura.
Además del agua que entra desde fuera está la que se forma dentro. Un bajo cubierta sin ventilación acumula el vapor que sube de la vivienda; al enfriarse contra la cara interior del tejado, se condensa y humedece el entablado aunque no haya ninguna teja rota. Por eso, cuando se renueva una cubierta sobre madera, importa que la lámina bajo teja sea la adecuada y que el aire pueda circular.
¿Qué mantenimiento necesita un tejado de madera?
Un tejado de madera necesita, sobre todo, que no le entre agua y que pueda respirar. Eso se consigue con revisiones periódicas de la cubierta, canalones limpios, tejas o lajas en su sitio y un bajo cubierta ventilado, además de mirar la madera accesible de vez en cuando para detectar humedad o insectos antes de que avancen.
- Revisar la cubierta al menos una vez al año y siempre después de un temporal fuerte: tejas desplazadas, lajas partidas, cumbreras y limas.
- Mantener limpios canalones y bajantes. Un canalón que rebosa moja justo los extremos de pares y vigas, en el alero.
- Subir al desván o bajo cubierta y mirar la madera: manchas, olor a humedad, serrín, orificios o piezas que suenan huecas.
- Vigilar los encuentros con chimeneas, claraboyas y muros, donde se concentran las filtraciones.
¿Es mejor reparar o sustituir las vigas y la tablazón?
Depende de cuánta madera sana queda y de dónde está el daño. Si la pudrición o la carcoma afectan solo a la superficie o a un tramo concreto, suele bastar con sanear, reforzar y tratar la pieza. Si la viga ha perdido capacidad portante o el daño está en los apoyos sobre el muro, lo sensato es sustituirla.
En la tablazón o entablado la decisión suele ser más sencilla: las tablas podridas se cambian por zonas, porque son piezas pequeñas y, si se dejan, la cubierta nueva no tiene dónde apoyar bien. Pares, correas y vigas se valoran pieza a pieza.
Entre reparar y sustituir hay soluciones intermedias: reforzar una viga con piezas nuevas unidas a la original, rehacer solo la cabeza que apoya en el muro o añadir apoyos. Cuando el daño afecta a elementos estructurales importantes, lo prudente es contar con el criterio de un técnico antes de decidir. Lo que no tiene sentido es montar una cubierta nueva sobre una madera que está cediendo.
¿Cómo se trata la madera de un tejado?
Primero se retira la madera que ya no sirve y se corta la causa de la humedad; después, la madera que se conserva y la nueva se protegen con productos insecticidas y fungicidas adecuados para uso estructural. Sin cortar la entrada de agua, cualquier tratamiento dura poco, porque la madera vuelve a mojarse.
En piezas accesibles, el producto se aplica en superficie, a brocha o pulverizado. En vigas gruesas o con daño interior se suele recurrir a la inyección, que lleva el tratamiento al corazón de la pieza. Las termitas son un caso aparte: exigen un tratamiento específico que a menudo abarca todo el edificio, no solo el tejado.
¿Cuándo conviene combinarlo con un retejado o una impermeabilización?
Cuando para llegar a la madera dañada hay que levantar buena parte de la cubierta, o cuando las goteras se repiten en puntos distintos. En esos casos, sanear la estructura y retejar a la vez sale más a cuenta que abrir el tejado dos veces, y la cubierta nueva queda sobre una base sana.
Al retejar se levanta la teja, se revisan pares, correas y entablado, se reparan o sustituyen las piezas afectadas y se coloca lámina impermeable nueva antes de volver a cubrir.
Si la estructura está bien y el problema es de estanqueidad —encuentros, limas, petos—, puede bastar con una impermeabilización de los puntos críticos sin desmontar la cubierta. Y si lo que tienes es una gotera concreta, lo primero es localizarla y cortarla para que la madera deje de mojarse.